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Nuestro cuerpo esta formado por unos 70 a 80 billones de células, cada una de las cuales está continuamente ocupada en realizar su labor. Esto da resultado en nuestro cuerpo a 100.000 reacciones bioquímicas por segundo! Sabias que nuestro cuerpo produce 20 millones de células sanguíneas por minuto? Y que produce 50 millones de células por segundo? Nuestro cerebro procesa 40 billones de bits de información por segundo, de los cuales nuestra consciencia registra solamente 2.000 por segundo. Tenemos unos 60.000 pensamientos al día, de los que solamente somos conscientes de 2.000.

Y todavía sigues pensando que tu cuerpo es algo estático, una entidad en lenta evolución?  Pues empieza a cambiar esa idea porque tu cuerpo es una mezcla de energía y materia en movimiento! Se renueva constantemente y a un ritmo vertiginoso: cada 6 semanas un hígado nuevo, cada 3 meses un esqueleto nuevo, cada mes una piel nueva y cada 5 días un revestimiento interno del estomago.

Tu cuerpo se renueva por completo hasta el último átomo en 2 años y medio. Y todos los materiales necesarios para ello los tomamos de nuestro entorno, comiendo, bebiendo, absorbiéndolos en nuestro metabolismo e intercambiándolos a través de la respiración y de la excreción. Con cada respiración intercambiamos  de 10 a 22 átomos. Eso es un 10 con 22 ceros! Y lo que exhalamos son residuos de nuestras células que serán inhalados a su vez por otros seres vivos, de forma que nuestros órganos cambian de una forma íntima y directa.Human_Body2

Todos estos procesos dan como resultado un campo de energía armónico. Los desequilibrios en este campo aparecerán, tarde o temprano, como enfermedades. Nuestro enfoque material del mundo nos ha llevado a creer que podemos resolver estas enfermedades con productos químicos. Y, si, cuando tomamos estos productos químicos la mayoría de las enfermedades desaparecen. Pero hemos resuelto el problema realmente o solamente hemos enmascarado los síntomas de la enfermedad y el desequilibrio que la ha ocasionado todavía sigue ahí?

Podemos corregir el mecanismo de la enfermedad pero si no conseguimos curar el desequilibrio de nuestro campo de energía, esto llevara a que el problema se presente de otra forma, y la mayoría de las veces, siendo mas grave.

Pero como descubrir los desequilibrios de tu campo de energía? Y como curarlos?

Imagínate tu cuerpo como un río. De lejos parece algo estático, pero si te acercas veras que es un elemento en movimiento que constantemente intercambia energía e información con su entorno. Un río nunca es el mismo en el tiempo; lo mismo sucede con tu cuerpo. Ambos están  renovándose constantemente y ambos son parte del entorno e interaccionan con el. Este conocimiento es una de las condiciones básicas para la curación. Otra es la de encontrar el tiempo para escuchar a tu cuerpo… en tranquilidad, con serenidad y amor. Ámate por lo que eres, por tu cuerpo, por tu espíritu y por tu alma. Ningún producto químico, ninguna bebida, ninguna comida y ningún show de la tele podrán darte esto. Solamente tú tienes las riendas de tu propio ser y de tu bienestar. Date  tiempo para mirar dentro de ti en vez de preguntarte como puedes encajar tú en tu entorno. Consigue la armonía contigo mismo y con tu entorno, considerándolos como una unidad. Tú eres parte del entorno y el entorno es parte de ti. Uno lleva al otro.

Hay varias formas de crear una base óptima para encontrarte a ti mismo como ser. Pero todas ellas tienen algo en común: se uno mismo, escúchate y respétate. Una de estas maneras es la meditación. La meditación no es algo raro originario de culturas extranjeras y ancestrales, si no una manera de encontrar tiempo para ti mismo. De hecho no se origino en nuestra cultura occidental como tal, pero era practicada de una forma similar por nuestros ancestros, los que estaban mucho mas cerca de los elementos y del entorno de lo que lo estamos nosotros hoy en día. Durante nuestro proceso de “civilización” hemos reemplazado estas prácticas por alternativas “científicas” y de “alta tecnología”.

Nos corresponde a nosotros recuperar estas viejas formas de conocimiento, armonía y respecto por uno mismo.