Sistema inmune

Sistema inmune

¿Puede un sistema inmune intacto también proteger contra las principales enfermedades?
El sistema inmunitario, del latín "immunis" (es decir, intacto), es un sistema altamente complejo que desempeña un papel prominente en nuestro mundo actual, altamente industrializado, debido a nuestra exposición a cantidades masivas de productos químicos sintéticos desde la revolución industrial.

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Pero, ¿cómo funciona y por qué es tan importante un sistema inmune eficiente?
En primer lugar, echemos un vistazo rápido a sus componentes.
Los microbios están tratando de penetrar nuestro organismo, día y noche, pero casi siempre en vano. Nuestro sistema de defensa es tan eficiente que las infecciones se tratan sin signos visibles. Sin embargo, algunos microbios requieren una defensa más intensa antes de ser neutralizados. Esto puede conducir a tos, resfriado, ronquera o incluso fiebre. Aunque esta molestia es desagradable, es parte de nuestro sistema de defensa que se ocupa de esos invasores.
Bacterias, mico-bacterias, virus, hongos, parásitos,… son los nombres de aquellos invitados no deseados, que constantemente están provocando a nuestro sistema inmune. Existen varios sistemas de defensa: las barreras anatómicas, la defensa inespecífica, la defensa específica y el ácido estomacal. Lo que representa el escudo del guerrero en las barreras anatómicas son la piel, el moco, el pelillo nasal o los cilios en la mucosa bronquial. Actúan como una primera línea de defensa y nos protegen de los ataques más duros. El ácido del estómago evita que los productos venenosos, procedentes de los nutrientes en mal estado ingeridos, entren en nuestro cuerpo.
Una vez que estas barreras anatómicas se encuentren defectuosas o debilitadas, los microbios invadirán nuestro cuerpo más fácilmente. Aquellos que hayan tenido éxito en penetrar en nuestro cuerpo se toparan con otros componentes de nuestro sistema inmunológico: la llamada defensa natural. Existe una especie de células de tipo "Pack-Man", como los macrófagos, monocitos y granulocitos neutrófilos. Pero también las proteínas, disueltas en nuestra sangre, son parte de ellas. Este sistema de defensa natural también se llama "defensa inespecífica". Todo lo que es ajeno a nuestro cuerpo, es “machacado”.
El sistema de defensa inteligente consiste en los linfocitos B, que se generan en nuestra médula ósea. Se concentran en nuestros ganglios linfáticos y en el bazo donde crean anticuerpos contra estos parásitos. Además, tienen más ayuda de los linfocitos T formados en la glándula del timo. Esto, junto con las células B, forman la defensa específica, es decir, estas células se dirigen específicamente contra agentes patógenos. Una característica especial de nuestro sistema inmunológico es que guarda la información sobre la naturaleza de los patógenos. En el caso de una nueva infección causada por un patógeno idéntico, el cuerpo será capaz de reaccionar más rápida y eficazmente.
Nuestro sistema inmunológico es un mecanismo multicapa altamente complejo, una colección de diferentes grupos de combate, que se pueden comparar con "la policía", "la seguridad interna" y "los grupos especiales de combate”
Pero las estadísticas médicas muestran una historia diferente. En 2012 en Europa, 3,45 millones de personas contrajeron cáncer y 1,75 millones murieron por ello. La enfermedad número uno es el cáncer de mama (464.000), seguido por el colorrectal (447.000), de próstata (417.000) y de pulmón (410.000), todos juntos cubriendo el 50% de todos los cánceres. En cuanto a las causas de muerte, el cáncer de pulmón ocupa el lugar más alto (353.000), seguido del cáncer colorrectal (215.000), de mama (131.000) y de estómago (107.000). La tasa de crecimiento anual del cáncer en Europa es de 1,4 millones de hombres y 1,2 millones de mujeres, con un factor de mortalidad de alrededor del 50% (1).
Nuestro cuerpo, piel, sangre y el sistema epitelio-mucoso (el revestimiento de nuestro tracto digestivo desde la boca hasta el ano), genera alrededor de 60 mil millones de células por día. Se considera normal que a veces la producción celular sea defectuosa y se formen células
cancerosas. Con el fin de poder actuar contra las infecciones y las células cancerosas, nuestro sistema inmunológico tiene que reconocer y combatir los patógenos y los componentes extraños. Sin embargo, debe regularse de manera que no ataque a las células sanas del cuerpo, como sucede con las enfermedades autoinmunes, como el reumatismo, Hashimoto (disfunción de la tiroides), Morbus Crohn, etc. Una disfunción o un debilitamiento a largo plazo de nuestro sistema inmunológico puede conducir a que estas células cancerosas no se destruyan a tiempo o totalmente, pudiendo entonces multiplicarse sin problema convirtiendo a uno en un paciente con cáncer.
Desde hace muchos años, la industria médica está investigando constantemente maneras de curar enfermedades resultantes de un sistema inmune debilitado. Big Pharma está desarrollando medicamentos que activan nuestro sistema inmunológico contra los tumores, un prometedor segmento de negocios. Pero, ¿debe un medicamento cuidar de nuestro sistema inmunológico? ¿Necesitamos medicamentos para activar nuestro sistema inmunológico?
Para una persona sana que no tiene deficiencia inmune genética, seguramente no. Pero, ¿cómo se puede lograr o mantener que un sistema inmunológico funcione bien? No tendría sentido presentar una receta general, sino que cualquiera pudiera mantenerse sano y con un sistema inmune estable. Sólo el evitar productos venenosos sería un buen comienzo. Recuerde, fumar cigarrillos libera 4.800 sustancias químicas y 250 venenos. Nutrientes como el azúcar, las grasas saturadas, el alcohol, que en consumos prolongados estresan nuestros órganos, pueden liberar subproductos agresivos, como los radicales, que tienen una influencia negativa en la reproducción de nuestras células del cuerpo. Uno también no debe descuidar los efectos negativos de la repetición del estrés profesional y emocional. El estrés hace que nuestro cuerpo libere productos específicos que, cuando permanecen en nuestro cuerpo durante mucho tiempo o en altas dosis, causarán efectos devastadores en nuestro sistema inmunológico. Ciertamente a nadie se le puede dictar un camino a seguir, pero un estilo de vida saludable, ingerir alimentos equilibrados, un bajo consumo de carne, un alto consumo de verduras y frutas sin duda contribuirá a un sistema inmune alerta que ayudará a evitar que las células cancerosas proliferen. Pero no se olvide de la popular "media hora" de ejercicio diario al aire libre y los ejercicios de reducción de estrés. Sí es cierto que la disposición genética juega un papel, pero sólo lo hace en el 30% de las enfermedades del cáncer. El 70% restante tiene su fuente en cómo vivimos y tratamos nuestro cuerpo. Todos tenemos la libertad de decidir cómo vivir, qué comer y cómo lidiar con el estrés y la presión psíquica. Pero hasta que el sufrimiento no sea lo suficientemente alto, nadie cambiará su actitud.
La Naturopatía ofrece suficientes "buenos productos" para ayudarnos a mantenernos en forma y sanos. Muchas vitaminas, como la vitamina A, E y C ayudan a nuestras células a hacer su trabajo. A veces, una administración de altas dosis de vitamina C durante un cierto tiempo puede hacer "milagros", con varias enfermedades o con la artrosis. ¡Uno es lo que come!. Nuestra cultura culinaria moderna lleva a la ingesta regular de comida de baja calidad o comida basura. ¿Cómo pueden así una producción de células sanas o nuestro sistema inmunológico ser capaces de funcionar correctamente? Hemos dejado de cuidar activamente de nuestro propio cuerpo y hemos empezado a delegar su reparación y mantenimiento a consultorios médicos, donde médicos y terapeutas asumen nuestra responsabilidad primaria de convertirnos y mantenernos sanos. Cuando se trata de nuestra salud, actuamos como un "conductor desastre". Cada vez que hacemos otra “abolladura” en el cuerpo, vamos al especialista que, con mucho esfuerzo, nos repare el cuerpo. Y una vez que salimos del taller de reparación, nos chocamos de nuevo en la siguiente esquina.
En lugar de cuidarnos de manera que nuestros "grupos de combate" puedan funcionar correctamente para una vida larga y saludable, nos hacemos culpables de robo... hasta el día X, en el que nuestro sistema inmunológico estará agotado, dejará de funcionar y nuestras células de defensa entraran en “sleep mode” (modo de reposo)!

Manuela Ludwig - Naturópata
(Cura Natura - Tarajalejo)

SR33 CURA NATURA