El tracto gastrointestinal: el convertidor de energía.

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El centro de intercambio de alimentos y venenos.

Nuestra sociedad moderna está cada vez más plagada de dolencias gastrointestinales. Esto se debe al estrés, falta de ejercicio, a las influencias ambientales y – por supuesto – a una dieta desequilibrada.

Nuestro sistema digestivo, también conocido como el tracto gastrointestinal, incluye todos los órganos involucrados en la ingesta de alimentos, su transporte y digestión. Absorben nutrientes y agua o excretan sustancias indigeribles y no utilizables.

Primero, todos los componentes de los alimentos sólidos se licuan en el estómago. Se digieren las proteínas y se matan las bacterias. La siguiente estación de la papilla alimenticia es el duodeno adyacente, en el que se digiere la grasa. El siguiente intestino delgado absorbe los nutrientes restantes y el intestino grueso finalmente absorbe el líquido incluyendo los electrolitos disueltos en él. Durante todo este proceso, alrededor de 10 litros de líquido entran en el intestino a través de la bebida, la saliva, el jugo gástrico, la bilis, las secreciones pancreáticas y los jugos intestinales, que luego se devuelven a la circulación del cuerpo. Si se altera este sistema tan complejo, estamos amenazados por la diarrea y la deshidratación.

Un estilo de vida poco saludable se hace sentir a menudo en el tracto gastrointestinal, causando una sensación de náuseas, acidez, hinchazón, diarrea, estreñimiento o flatulencia. Muchas enfermedades del sistema digestivo son inofensivas. Causan molestias durante unos días, pero pueden curarse con remedios caseros, reposo en cama y mucha bebida. El agua y el té de hinojo o manzanilla sin endulzar están en lo más alto de la lista de bebidas. Se recomiendan alimentos ligeros, como caldo de verduras, pasta, arroz, pan blanco (tostado y bizcocho), patatas y gachas de avena, así como manzanas guisadas y plátanos.

Sin embargo, si no se produce una mejora después de unos días o si aparecen síntomas como hipo frecuente, una sensación de ardor durante la evacuación intestinal, sangre y moco en las heces u otros cambios, esto puede indicar una enfermedad grave. Si tiene infecciones gastrointestinales persistentes con fiebre, siempre debe consultar a un médico. Sus causas pueden ser una infección intestinal o una inflamación de la membrana mucosa del estómago (gastritis), así como una úlcera estomacal o duodenal. Y estas enfermedades deben ser tratadas profesionalmente.

Consejo de libro sobre este tema:
"La digestión es la cuestion" por la doctora y autora de no ficción Giulia Enders

(Editado del artículo de Heike Bludau)

Michel Robeers